domingo, 23 de marzo de 2014

¿Funciona la psicoterapia de grupo? Unidos por el cambio

 Es frecuente que los pacientes nos planteen en la consulta sus dudas acerca de la eficacia de la terapia de grupo. Muchos piensan que es una forma un tanto diluida de tratar su problema, que identifican como tan complejo que requiere de toda la atención del terapeuta. O temen que por características personales como la timidez no puedan expresarse con comodidad y libertad. Otra situación frecuente es la duda antes de empezar, o la sensación inicial de que no se identifican con el resto de pacientes, o que las historias dolorosas de otros les sobrepasarán.

La psicoterapia de grupo es una técnica utilizada desde hace décadas, y cuya eficacia se ha demostrado al menos tan efectiva como la psicoterapia individual en varios trastornos mentales. En algunos de estos trastornos muchos profesionales ya no piensan que sea tan efectivo como el tratamiento individual, sino que consideran que es indispensable para la recuperación, y ocupa un lugar central en el plan de tratamiento. Este sería el caso de las Adicciones, Trastornos de Personalidad y Trastornos de Conducta Alimentaria entre otros.


Pero además, en el contexto de la asistencia sanitaria va en aumento la utilización de grupos especializados de tratamiento. Este sería el caso de grupos educativos y de apoyo para familiares o para para pacientes con enfermedades somáticas crónicas. En los últimos años han proliferado los grupos educativos para la diabetes, grupos para familiares y cónyuges en enfermedad de Alzheimer, apoyo para pacientes oncológicos, rehabilitación tras infarto de miocardio, etc.
De hecho, como curiosidad histórica, uno de los pioneros de la terapia de grupo fue un internista de Boston llamado Joseph Pratt, quien en el año 1905 puso en marcha un grupo para educar y tratar a pacientes afectados de tuberculosis, y que por lo general carecían de recursos económicos para costearse el tratamiento convencional.

Aspectos claves del éxito de la terapia de grupo:

Hay un acuerdo generalizado en cuanto a la premisa de que la personalidad y la manera de actuar de cada individuo son el resultado de las relaciones significativas con otros seres humanos, especialmente las más tempranas. Un desarrollo psicológico saludable y adapativo tiene que ver con los vínculos sólidos establecidos a lo largo de la vida. Existen casos famosos de “niños salvajes” que han sido objeto de estudio por profesionales de la psicología y la sociología, y en los que se ha destacado el papel fundamental de las relaciones humanas para adquirir plenas facultades de lenguaje, comunicación, sentimientos...
La psicoterapia de grupo proporciona la oportunidad de analizar y revivir nuevas relaciones gratificantes con los demás. El terapeuta ayuda a ello señalando y reforzando el significado y los efectos de las interacciones entre los miembros del grupo. Esto permite a los integrantes tomar conciencia de sus aquellos comportamientos problemáticos, y aprender nuevas formas de relacionarse.
Otro aspecto importante de la psicoterapia de grupo es la necesidad humana generalizada de vivir experiencias de pertenencia a un grupo, conexión y apoyo. En nuestra sociedad cada vez se hace más difícil conseguir estas experiencias de forma natural, existe una tendencia al aislamiento y a establecer unos vínculos más líquidos que sólidos. Esta circunstancia explicaría también en parte la proliferación de grupos fuera del ambito sanitario, como por ejemplo los grupos de padres divorciados.


Factores terapéuticos:

Este post está muy inspirado en el libro Guía breve de Psicoterapia de Grupo de Sophia Vinogradov e Irvin D. Yalom. En él se enumeran una serie de aspectos concluídos a partir de la investigación para explicar el funcionamiento de la psicoterapia de grupo obtenidos de cuestionarios dirigidos a pacientes, terapeutas y observadores cualificados. Estos serían los puntos aceptados por los que la psicoterapia de grupo resulta un tratamiento exitoso complementado o no con la terapia individual:

  1. Proporcionan esperanza, especialmente mediante los testimonios de curación.
  2. Experiencia de que el problema no es único, universalidad.
  3. Transimitir información, ya sea conocimientos técnicos por parte de los profesionales o consejos de los miembros del grupo..
  4. Experiencia altruista.
  5. Desarrollo de técnicas de socialización.
  6. Aprendizaje vicario por el comportamiento imitativo.
  7. Catarsis, entendida como expresión y liberación de emociones y aceptación incondicional.
  8. Recapitulación de conductas sociales aprendidas y toma de conciencia de las mismas.
  9. Trabajo de factores existenciales comunes a todos los humanos como la muerte, la libertad, la carencia de sentido...
  10. Cohesión. La necesidad humana del sentido de pertenencia y de apoyo.
  11. Aprendizaje interpersonal.

Saber qué tipo de tratamiento o intervención es la más adecuada para cada paciente dependerá siempre de la evaluación del problema que un profesional sanitario haya realizado. Lo más beneficioso en la mayoría de los casos suele ser que además de la psicoterapia de grupo se le añada el complemento de la terapia individual, que también servirá para guiar al paciente en las conclusiones y aprendizajes que obtenga de las sesiones grupales.
Como hemos visto, existen aspectos de la psicoterapia de grupo que aportan más beneficio a aquellos pacientes cuyos problemas se ponen más de manifiesto en la interacción con otras personas, y que no se pueden obtener en la consulta únicamente con el terapeuta.


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